Mayalen Elizondo
Bronceado de botella
No hace mucho platicaba con una amiga que felizmente aceptaba que ella se seguía asoleando la cara, le gustaba verse bronceada. Yo casi me caigo de la silla, me sorpendí de que en estos tiempos en que en cada esquina gritan que el Sol arruga y marchita la piel y es la causa principal de cáncer de piel, una mujer aparentemente informada aún siga esa moda setentera (sí, George Hamilton manejaba el look de bronceado perpetuo mucho antes que Roberto Palazuelos) de tostarse sin pensar en las consecuencias y, créanme, el Sol siempre pasa la factura de su abuso.
Aunque lo hayan oído hasta el cansancio, usar bloqueador diario –y de un Factor de Protección Solar alto (no menos de 70)– es un must. Como el tema de los bloqueadores es material para otra entrega; en esta quiero hablar de los maravillosos autobronceadores que existen hoy en día. Son fáciles de aplicar, efectivos y huelen rico, no como los de antes que, literalmente, apestaban.
En lo personal, a mí no me gusta como se ven los que se van a pintar todo el cuerpo, mi lema es que, si parece artificial mejor no lo uses. Si tienes una emergencia de un día para otro uno de los mejores productos es el spray bronceador de Nivea, lo venden en el super y su precio es muy accesible. Te sorprenderás del resultado.
Mi producto favorito, que desafortunadamente no venden en México, es Natural Glow de Jergens (www.jergens.com). Es como una crema corporal de uso diario; poco a poco tu piel va adquieriendo un brillo y bronceado súper natural. La versión para la cara es buenísima, además viene con un poco de protección solar (20).
Si buscas algo un poco más sofisticado, la línea St Tropez que venden en Sephora es buena, hay distintas presentaciones: mousse, spray y loción. Si sólo quieres que la cara se vea con un poco de color, hay humectantes entintados (tinted moisturizers) que se ven de lo más naturales y desaparecen cuando te desmaquillas, los de Clinique o Clarins son muy buenos.
La gama de productos es amplia, lo único que te pido es que, por favor, por favor, nunca dejes que el Sol te de en la cara (de las camas de bronceado ni hablamos, ¡son malísimas!), eso y fumar es firmar un contrato para que tu piel se marchite y arrugue antes de tiempo, sin contar con que el cáncer está al acecho. Mejor aprovecha todo lo que hay en el mercado para verte bronceada sin necesidad de maltratar tu piel.










