Mariana Salinas Pasalagua
La voluntad y el miedo
En occidente el miedo ha sido catalogado como una emoción negativa, algo de lo que es necesario deshacerese o rechazar. Nos han dicho que tener miedo nos paraliza, nos limita y conduce al fracaso. Hemos desarrollado una cultura del miedo al miedo y hacemos todo lo posible por evadirnos de esta emoción.
Sin embargo, el miedo es un gran aliado de la voluntad. Subyace como una emoción propia de la libido; entendida ésta como fuerza o deseo de vida.
El miedo activa nuestro sistema nervioso y lo pone en alerta de sobrevivencia. Es el miedo lo que nos impulsa a la realización de cierto tipo de deseos.
El miedo trabaja a nuestro favor cuando sentimos miedo al fracaso, al rechazo o la soledad (tan comunes y propios de la naturaleza humana) porque en un acto de sobrevivencia nos impulsa tener conductas que nos generen pertenencia, permanencia y aceptación.
Lejos de reprimir el miedo valdría la pena conocerlo y abrazarnos a él como si fuera uno de esos monstruos voladores de las películas de ciencia ficción que saben su destino, nos defienden y nos llevan volando lejos de aquí; a nuevos territorios de nosotros mismos.










