Mariana Salinas Pasalagua
¿Y ahora qué sigue?
Los últimos meses, todos los que nos interesamos en la vida política de nuestro país vivimos tiempos muy intensos. Sin importar la profesión, era innegable que la tensión que se respiraba en el ambiente era altísima.
Los días antes del primero de Julio, era incluso de alto riesgo para los vínculos afectivos, pensar en juntarse con amigos que tuvieran opiniones encontradas. Todos estábamos con la sensibilidad política a flor de piel.
Todo lo celebro. Celebro la profunda convicción de todos los que participamos sin importar las distintas ideologías. Celebro la pasión con la que se opinaba en la mesas, en las aulas, en las calles, las familias, los domingos, en la vida cotidiana. Celebro la inconformidad, las ganas de hacerlo diferente, de involucrarnos de la manera en que nos sea posible. Celebro que cada uno de nosotros tomara su bandera y la defendiera a favor de México y de quienes habitamos y amamos este país. Celebro a las mujeres que miran cada voto como un mejor futuro para sus hijas. A los padres, que buscan mejores circunstancias para labrar futuro a los suyos. A los jóvenes, que alzando la voz, reclaman lo que les pertenece: la esperanza.
Ahora sólo queda preguntarnos qué sigue. ¿Dónde ponemos tanta pasión, tantas ganas, tanto anhelo de futuro?. Por mi parte, espero que me rinda el entusiasmo los próximos seis años para seguir labrando, conciliando y construyendo.









